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TORO SALVAJE: UNA HISTORIA DEAUTODESTRUCCIÓN EN EL RING🥊

  • Frida Hernández Giorgana
  • 31 ago 2024
  • 3 Min. de lectura

La vida retratada del ex-boxeador Jake LaMotta y como la esencia del “Toro del Bronx” lo lleva a la decadencia.


Director: Martin Scorsese

Género: Biografía, Drama, Deporte

Año de Estreno: 1980

Duración: 129 minutos

Fotografía: Michael Chapman


Martin Scorsese dirigió "Toro Salvaje", una película biográfica que narra la vida del boxeador Jake LaMotta. Este filme en blanco y negro, protagonizado por Robert De Niro, se ha convertido en un clásico del cine estadounidense, aclamado por la crítica y considerado una de las mejores películas en la historia del cine. Martin Scorsese, junto a Paul Schader, son los maestros detrás de este filme tan aclamado por la crítica.

El director italoamericano había sido altamente reconocido por sus dotes de dirección, especialmente tras el éxito de “Taxi Driver” (1976), una de sus obras más reconocidas y aclamadas. Sin embargo, dicho éxito se vió seguido por el rotundo fracaso de “New York, New York” (1977), provocando que el director cayera en una depresión y se viera involucrado en el consumo de sustancias nocivas. Es en este momento en el que la propuesta de realizar “Toro Salvaje” (1981) llega a manos de Scorsese, mismo que se sintió identificado al instante con la historia de Jake LaMotta.


“Había encontrado el anzuelo, la autodestrucción. la destrucción de la gente de tu alrededor, solo porque sí. Yo era Jake LaMotta”

Es así como comenzó el rodaje de la película y dicho filme llega como una redención en la carrera del director italoamericano. Toro Salvaje retrata la historia de vida de Jake LaMotta (Robert De Niro), un boxeador de peso medio, el cual aspira a convertirse en campeón. LaMotta es acompañado constantemente en su carrera por su hermano Joey LaMotta (Joe Pesci), el cual es su manager y su entrenador.


De Niro y Pesci demuestran nuevamente una gran química en pantalla, logrando contar la historia de una manera tan cautivadora con sus excelentes actuaciones. El comportamiento autodestructivo tanto dentro como fuera del ring de La Motta fue captado magistralmente por De Niro, quien utilizó su físico para subrayar ese lado oscuro del boxeador. Al momento del estreno de la película, el aumento de peso de 27 kilos que De Niro experimentó fue el mayor registrado para un papel por cualquier actor.


Lo que lo hace especialmente notable es que De Niro pasó de un extremo a otro durante el rodaje. LaMotta es una personaje que ha entrenado arduamente para conseguir su lugar, sin embargo, posee una personalidad muy violenta e impulsiva. Es una persona llena de ira, he aquí la razón de su apodo “El Toro del Bronx”, pues tal ira contenida solo es posible ser comparada con semejante animal. Asimismo, un aspecto importante en el filme es su elaboración en blanco y negro, algo que nos recuerda al cine antiguo y historias similares como “Nido de Ratas” (1954) de Elia Kazan.

La ausencia del color se debe a que en el filme no se retrata una historia de boxeo, se retrata la decadencia y el descenso de una estrella por la ceguera que le provoca la ira. De igual forma, Scorsese se inspira en filmes antiguos como “Psycho” (1960) de Alfred Hitchcock, presentando así una sobrecarga de hasta 48 fotogramas en las escenas de los combates sobre el cuadrilátero.


Este es uno de los aspectos más fascinantes de la película puesto que no solo te relata una historia fascinantes, sino que a la par te cautiva con A lo largo de su trayectoria en la búsqueda del campeonato, LaMotta se enfrenta a una serie de frustraciones que lo ciegan y provocan que su lado más violento salga incluso fuera del ring. Es así como la vida del Toro del Bronx comienza a desmoronarse tras conseguir el éxito, pues tal temperamento le juega en contra y provoca que se dañe así mismo ya todo aquel que lo rodea, causando que LaMotta caiga en un círculo vicioso de autosabotaje ya que no es capaz de controlar su temperamento y mucho menos de reconocerlo.


Una de las escenas más icónicas de la película muestra a LaMotta frente a un espejo, ensayando un monólogo. Es en este instante es simbólico de cómo todos, en algún momento, nos enfrentamos a nuestro propio reflejo y nos preguntamos quiénes somos y qué hemos hecho. Esta introspección es parte de la lucha interna constante: el enfrentamiento con nuestra identidad y las decisiones que hemos tomado. Toro Salvaje representa la lucha con nosotros mismos.


A través de la historia de LaMotta podemos retratar como la gran pelea no se da en el cuadrilátero y, que sobre todo, no es física, sino que es con nosotros mismos, es un duelo mental. Es una representación visceral de cómo nuestras emociones y decisiones pueden convertirse en nuestros peores enemigos, y cómo la redención sólo es posible a través de la confrontación honesta con nosotros mismos.


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