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La cajera

  • Emily Gómez Cabrera
  • 27 may
  • 2 min de lectura

Por: Emily Gómez Cabrera


Revisitando los trabajos en el sector de servicio al cliente, donde el límite de la paciencia de una persona es puesto a prueba todos los días, otro de los puestos que debe enfrentarse continuamente a distintos rostros es el de cajero en alguna tienda.

Mari, quien trabaja en una tienda de conveniencia, ha vivido distintas experiencias durante sus casi dos años trabajando como cajera.


Físicamente no le parece un trabajo demasiado demandante, pero no puede decir lo mismo del desgaste mental que implica tratar con distintas personas durante su jornada laboral. Por un lado, no debe moverse demasiado y, por otro, aunque no siempre, sí de vez en cuando, debe lidiar con personas que parecen no tener tiempo o, por el contrario, con quienes tienen demasiado, mismo que ella no tiene.



Las veces en las que atiende en horario matutino son las mejores porque, además de que las noches suelen ser más pesadas por el simple hecho de que el sol ya no ilumina las calles, después de las dos de la mañana el trabajo se vuelve aburrido y cansado.


A pesar del miedo a que el cansancio la hiciera equivocarse al dar mal el cambio durante la noche, no fue en ese horario cuando tuvo problemas con eso. De hecho, es durante el día cuando suele enfrentarse a mayores complicaciones, sobre todo en jornadas ajetreadas.

Fue a inicios de su primer año cuando se dio cuenta de que había dado cambio de un billete de 500 pesos en una compra de apenas 50. Tuvo que reponer los 450 pesos restantes y aprender a manejar el estrés de ver una fila que nunca parecía terminar por la cantidad constante de clientes que seguían llegando.


Por otro lado, el corte de caja es otra de las pesadillas de este trabajo. No suele ser difícil, especialmente cuando recibe ayuda de sus compañeros, pero todo empeora cuando el cambio de turno se acerca, los clientes siguen llegando y no hay forma sencilla de explicarles que no todas las cajas pueden atenderlos por un proceso que quizá desconocen.

Me dice que, aunque puede ser desgastante tratar con tanta gente todos los días, no le parece algo imposible de manejar. Todos los trabajos tienen su lado tedioso, pero lo importante es tener uno.

 
 
 

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