Vender lo que alguna vez fue suyo
- Emily Gómez Cabrera
- 29 abr
- 2 Min. de lectura
Por: Emily Gomez Cabrera
Yo vivo muy cerca de un parque en el que todos los días se ponen varias personas a vender un bazar a lo largo de todo el andén al lado de la calle, desde la mañana hasta por ahí de las 3 de la tarde. Durante los últimos meses mi papá a dejado que unas señoras guarden sus cosas en nuestra casa para evitar que tengan que traer y llevar todos los días su mercancía a sus casas.
Llegan te empano a mi casa a buscar sus cosas por ahí de las 7 am, las bolsas de ropa son lo más axilar de llevar, pero entre las patas de las mesas y sillas que deben llevar deben hacer el recorrido de mi domicilio al parque unas tres veces. El resto de la mañana y parte de la tarde están en el parque atendiendo clientes, haciendo cuentas y hablando con las personas que también tienen sus puestos allí.

Las mejores épocas de ventas son en épocas de sol, cuando llueve durante un tiempo prolongado, como dos o tres días seguidos, no pueden ni salir a vender porque la mercancía se moja y por otro lado las personas no suelen frecuentar mucho el parque cuando el clima está así y aunque en estas fechas en donde todos los días es muy probable que salga el sol el calor puede llegar a ser sofocante, es mejor que no tener ingresos.
Ambas ya son mujeres grandes y se mantienen trabajando para poder mantener a sus familias y a ellas mismas, el ingreso que este trabajo les da permite que puedan pagar emergencias de salud y económicas. Despojarse de cosas que alguna vez fueron suyas para poder obtener dinero a cambio realmente no fue difícil, cosas que sirven pero que no necesitas tienen muchos beneficios.
Por un lado le dan oportunidad de un nuevo uso a un objeto, los clientes obtienen algo en un precio más barato al que le tocó pagar al dueño original y por otro lado quienes lo venden obtienen dinero a cambio, es un “todos ganan”.
Aunque ya no se trata de vender cosas suyas sino ya de cosas que eran de sus familiares y amigos que se las dan a ellas para que las vendan, el tener que deshacerse de cosas que sólo hacían espacio puede ser algo liberador, el acumular cosas, aunque sirvan todavía, termina hacen el que se vuelvan basura.
Para las tres de la tarde ya están guardando sus cosas y regresando a mi casa para poder guardarlas e irse a descansar a casa lo que queda de la tarde, para poder reponer fuerzas para el día siguiente hacer lo mismo.






Comentarios